Investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) realizaron un seguimiento longitudinal de nueve meses en doradas (Sparus aurata) cultivadas en un sistema de flujo abierto expuesto a condiciones naturales. Se compararon tres dietas: una de referencia, otra con proteínas animales y subproductos de salmón, y una tercera con harina de insecto, biomasa microbiana y aceite de microalgas.
Los peces fueron muestreados en cuatro momentos entre mayo y febrero, mientras la temperatura media diaria del agua variaba entre 11,07 °C y 29,24 °C. En el microbioma de la mucosa intestinal no se observaron diferencias significativas entre dietas en cada momento; el factor tiempo explicó la mayor parte de la variación, identificándose un núcleo de 20 géneros bacterianos presentes a lo largo del ciclo, aunque su abundancia cambió con la estación.
En la piel, la respuesta bacteriana dependió más del contexto estacional: durante el verano se distinguieron diferencias entre dietas, que desaparecieron en otoño y reaparecieron en invierno, principalmente entre la dieta de referencia y las formulaciones alternativas.
El estudio también analizó durante dos años el agua de entrada y la del cultivo, detectando que la presencia de peces alteró la comunidad microbiana del agua y que algunos patrones temporales coincidían entre el agua y la piel de los peces, lo que sugiere que el agua podría servir como indicador indirecto de cambios microbianos.
Los autores advierten que, aunque la estación condiciona la microbiota, el trabajo no evaluó la absorción ni la digestibilidad de los nutrientes, por lo que no se puede afirmar que la temporada modifique el aprovechamiento del pienso. Las tres dietas habían mostrado crecimientos comparables en pruebas productivas previas.
Información elaborada a partir de ¿Puede la estación del año alterar la respuesta de la dorada al pienso?, publicado originalmente por misPeces.



