Un proyecto liderado por el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), con la colaboración de la Universidade de Vigo y el Pescanova Biomarine Center, ha localizado por primera vez regiones del genoma asociadas a los defectos de pigmentación que aparecen en el rodaballo (Scophthalmus maximus) cultivado.
El trabajo, enmarcado dentro del proyecto HOLOFISHCOLOUR, analizó 785 ejemplares de diez familias, estudiando más de 1,68 millones de variantes genéticas. Los resultados destacan áreas en los cromosomas 5 y 15 que contienen genes implicados en la formación de melanocitos, la síntesis de melanina y el desarrollo de la pigmentación.
Los trastornos de pigmentación, como el pseudoalbinismo ocular y la hipermelanosis en el lado ciego, no afectan la calidad del pescado pero reducen su valor comercial y la uniformidad del producto, llegando en algunos casos a superar el 70 % de los juveniles bajo ciertas condiciones de cultivo.
Además de los factores ambientales y de manejo ya conocidos, el estudio confirma la existencia de un componente genético relevante, lo que abre la posibilidad de seleccionar reproductores con menor predisposición a transmitir estos defectos.
Los marcadores identificados podrían incorporarse en futuros programas de selección asistida o genómica, aunque los investigadores advierten que serán necesarios ensayos adicionales para validar su función y capacidad predictiva en otras poblaciones y generaciones.
El Pescanova Biomarine Center, con 4.000 m² de instalaciones en O Grove, vincula directamente esta investigación con la producción acuícola del grupo, que cultiva rodaballo en Galicia mediante la filial Insuiña, con instalaciones de producción de alevines en Mougás (Oia) y de engorde en Xove (Lugo), con una capacidad de hasta 3.400 toneladas anuales.
Información elaborada a partir de La genética abre una nueva vía para mejorar el cultivo de rodaballo, publicado originalmente por Europa Azul.



