Un año después de advertir que los crecientes rendimientos del sector camaronero no garantizaban mayor rentabilidad, la situación se ha agravado. Los costes siguen presionando los márgenes y mantener la operación requiere un esfuerzo cada vez mayor a lo largo de toda la cadena productiva.
Gran parte de esta presión proviene de factores externos al control de las empresas. Los conflictos bélicos han encarecido los combustibles, repercutiendo en el transporte, la logística y los insumos. En Ecuador, la insuficiente generación eléctrica genera costes e incertidumbre en una actividad que depende de energía continua para la supervivencia de larvas y camarones, la producción de pienso y la cadena de frío del producto exportado.
La inseguridad persistente también supone un gasto permanente. Aunque las autoridades trabajan para mejorar la situación, la magnitud del problema obliga a reforzar protocolos de protección para trabajadores, instalaciones y operaciones, lo que incrementa el coste de producción y reduce la capacidad de inversión.
Estas presiones se acumulan y limitan la capacidad de las empresas para compensar cada nuevo incremento. Por ello, los datos agregados de exportación resultan insuficientes para describir la realidad interna, donde muchas operaciones cubren sus costes con dificultad y las decisiones de inversión deben tomarse con mayor cautela.
Las inversiones anunciadas públicamente no siempre indican expansión; a menudo responden a la necesidad de sostener la productividad y la competitividad frente a costes crecientes. Invertir, aun con márgenes estrechos, puede ser indispensable para la viabilidad del negocio, pero no debe interpretarse como señal de holgura económica.
El sector necesita concentrarse en revisar procesos, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en información. La disponibilidad de energía y la seguridad son responsabilidades públicas que deben garantizarse para que la industria camaronera siga siendo competitiva y preserve el empleo que genera.
Información elaborada a partir de El reto de sostener lo construido, publicado originalmente por Revista Aquacultura.



