La acuicultura atraviesa una fase de desconfianza mientras el conflicto bélico, el alza de los costes energéticos y fenómenos climáticos como El Niño complican el suministro de productos del mar. A estos retos se suman escándalos de gobernanza, como el caso eFishery, que aumentan la cautela de inversores y la crítica medioambiental.
Ante la fragmentación de los mensajes de los distintos agentes del sector, la opinión pública queda expuesta a interpretaciones negativas. En este contexto, la Seafood Consumers Association plantea ocupar un papel central como representante de los consumidores, ofreciendo información fiable sobre la salud, la sostenibilidad y la trazabilidad de los alimentos marinos.
Para que la asociación sea creíble, su financiación y gobernanza deben ser transparentes, evitando la influencia de productores, minoristas o inversores. Se propone la participación de asesores científicos, expertos en salud, comunidades y voces medioambientales responsables, con el objetivo de crear una base de datos contrastada sobre bienestar animal, uso de antibióticos, seguridad alimentaria y impacto social.
Una de las iniciativas clave sería la organización de un Foro Anual de Confianza en la Acuicultura, reuniendo a todos los actores del sector para publicar datos verificables, identificar áreas de mejora y acordar prioridades cuantificables, facilitando así el seguimiento público de los avances.
Información elaborada a partir de La voz de los consumidores puede devolver la acuicultura a la mesa, publicado originalmente por Panorama Acuícola.



