En el campus de Ås, a unos 30 km al sur de Oslo, la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU), el Instituto Veterinario Noruego (NVI) y Nofima están desarrollando alternativas basadas en cultivos celulares que permitan estudiar enfermedades sin necesidad de utilizar grandes cantidades de peces vivos.
El proyecto PETRI-FISH, liderado por el profesor Matthew Kent de NMBU, emplea la técnica de cribado con CRISPR para introducir cambios precisos en el ADN de células de salmón atlántico cultivadas in vitro. Tras la edición genética, millones de células con variaciones únicas se exponen a virus patógenos para identificar aquellas que sobreviven, lo que facilita la asociación entre genes y resistencia a la infección.
Este enfoque responde a la creciente presión pública y normativa para aplicar los principios 3R (Reemplazar, Reducir y Refinar) en la investigación, reforzada por la reciente creación de un centro nacional 3R bajo la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria.
Durante décadas, los ensayos de desafío, que consisten en infectar peces vivos para evaluar vacunas y la resistencia genética, han sido esenciales para los programas de cría selectiva. Sin embargo, la exposición deliberada de grandes números de animales plantea serias preocupaciones de bienestar animal.
El desarrollo de cultivos celulares como herramienta complementaria o sustituta busca mantener la capacidad de investigar la interacción entre la genética del salmón y los patógenos, al tiempo que disminuye la dependencia de experimentos con animales, contribuyendo a una acuicultura más sostenible y ética.
Información elaborada a partir de Can fish cells replace live fish in aquaculture disease research?, publicado originalmente por The Fish Site.



