APROMAR advierte que la acuicultura española se enfrenta a un entramado burocrático complejo, con una legislación fragmentada y plazos administrativos que pueden alargarse hasta ocho años, lo que reduce la atracción de inversores.
El informe también destaca la ausencia de relevo generacional, agravada por la rigidez administrativa para actualizar los planes de estudio, y subraya la necesidad de adaptar las competencias del personal a nuevas formas de producción y fomentar la incorporación de la mujer al sector.
En el plano productivo, la falta de suministro estable de materias primas a precios predecibles y la volatilidad de los costes energéticos y logísticos, exacerbados por conflictos bélicos y el cierre de rutas marítimas como el Mar Rojo, ponen en riesgo la viabilidad de las explotaciones.
El sector también padece una escasa aceptación social, ya que un alto porcentaje de consumidores desconoce la acuicultura. APROMAR aboga por una mayor transparencia para mejorar la percepción pública.
Para abordar estos retos, la asociación propone dos pilares: financiación y I+D+i. Señala que el futuro Marco Financiero Plurianual 2028-2034 de la Comisión Europea reducirá la dotación presupuestaria actual, por lo que será clave una gobernanza eficaz y presión institucional para asegurar la inclusión de la acuicultura en el Plan Nacional de Asociación.
APROMAR también insiste en acelerar la transferencia de conocimiento generado por el ecosistema científico español, apoyándose en la red REMA, y propone priorizar fondos de cohesión en transición energética, innovación en la cadena de valor y blindaje operativo del tejido productivo.
Información elaborada a partir de Los retos de la acuicultura en España: desde los despachos a la sociedad, publicado originalmente por IPacuicultura.



