Según Lallemand Animal Nutrition, los estanques de camarón deben considerarse ecosistemas complejos en los que la microbiota de agua, sedimento e intestinos está interrelacionada y afecta directamente al rendimiento productivo.
Los microorganismos presentes en cada compartimento cumplen funciones clave: en el intestino facilitan la digestión y la respuesta inmune del camarón; en el agua y el sedimento contribuyen a la calidad del agua, la degradación de materia orgánica y el ciclo del nitrógeno. Mantener el equilibrio entre estos tres entornos es esencial para la estabilidad del sistema.
Factores ambientales como la salinidad, la temperatura, el oxígeno disuelto o la carga orgánica, así como prácticas de manejo y el estado fisiológico del camarón, pueden alterar la composición microbiana. Cuando se produce una desestabilización, la diversidad disminuye y bacterias oportunistas, como ciertos Vibrio, pueden proliferar, señalando un desequilibrio.
Lallemand señala que la prevención es más eficaz que la corrección. Una estrategia preventiva incluye monitorizar los parámetros ambientales, evitar fluctuaciones bruscas y aplicar prácticas de alimentación que favorezcan microorganismos benéficos, contribuyendo así a una microbiota más resiliente.
Información elaborada a partir de Safeguard Shrimp Microbiota: Interview with Lallemand Animal Nutrition, publicado originalmente por Aquaculture Magazine.



