La acuicultura moderna busca maximizar la eficiencia no solo en el crecimiento, sino también en el uso integral de los recursos. Este enfoque combina una nutrición adecuada, el bienestar animal y la sostenibilidad, considerando la calidad de las materias primas como punto de partida.
La frescura y el correcto almacenamiento de ingredientes como la harina de pescado y la astaxantina son esenciales, ya que su degradación reduce la biodisponibilidad de proteínas y lípidos, incrementa los índices de conversión alimenticia y afecta la rentabilidad. La estabilidad de compuestos funcionales protege también la salud del animal frente al estrés oxidativo.
La oxidación de los lípidos constituye un riesgo silencioso: disminuye el valor energético del pienso, genera compuestos reactivos que alteran la digestión y debilitan la respuesta inmunitaria, lo que puede desencadenar brotes de enfermedad en sistemas intensivos.
Incluso con ingredientes de alta calidad, la eficiencia final depende de la digestibilidad. La capacidad del organismo para absorber nutrientes es crucial, sobre todo al incorporar proteínas alternativas o materias primas vegetales que pueden contener antinutrientes.
La microbiota intestinal emerge como un factor clave, influyendo en la absorción de nutrientes y en la regulación inmunitaria. Su manejo mediante estrategias de control biológico contribuye a mejorar el rendimiento productivo.
Información elaborada a partir de Cultivos eficientes en acuicultura, publicado originalmente por All Aquaculture.



