El primer proyecto piloto de acuicultura en alta mar en aguas federales de EE.UU. ha tardado ocho años en obtener los permisos necesarios, tras pasar por 12 organismos estatales y federales. SATS (Stronger America Through Seafood) ha creado la campaña «8 Years, 8 Ways» para señalar los ocho ámbitos en los que el país se queda atrás por la ausencia de una vía regulatoria clara.
Según la campaña, la falta de un proceso predecible impide que EE.UU., que ocupa el puesto 20 a nivel mundial y depende de importaciones que llegan al 85% de su consumo de productos del mar, desarrolle una industria competitiva en aguas federales. La iniciativa coincide con la discusión en el Congreso del proyecto de ley bipartidista MARA (Marine Aquaculture Research for America), que propone un marco científico para impulsar demostraciones a escala comercial.
El informe de la Virginia Cooperative Extension de mayo de 2026 estima que las barreras regulatorias supusieron una pérdida de 807 millones de dólares en valor económico durante 2023. SATS señala que una vía regulatoria definida favorecería la producción nacional, la seguridad alimentaria, la creación de empleo, la innovación y la competitividad internacional.
Durante el Mes Nacional del Producto del Mar, la organización utilizará sus redes sociales para difundir los ocho beneficios que la acuicultura oceánica aportaría: mayor producción de alimentos, seguridad alimentaria, oportunidades económicas, apoyo a comunidades costeras, impulso a la agricultura estadounidense, fomento de la innovación y la inversión, sostenibilidad y resiliencia climática, y fortalecimiento de la competitividad del país.
Información elaborada a partir de SATS Launches New Campaign at the US as Congress Considers Open Ocean Aquaculture Legislation, publicado originalmente por Aquaculture Magazine.



