Frente a la necesidad de disminuir la dependencia de la harina y el aceite de pescado, la piscicultura brasileña está adoptando alternativas como macroalgas, enzimas exógenas y aditivos funcionales (probióticos, prebióticos y fitobióticos). Estas innovaciones buscan optimizar la digestibilidad, reforzar la microbiota intestinal y potenciar la respuesta inmunitaria, contribuyendo a una producción más sostenible y rentable.
Los aditivos alimentarios, entre los que se incluyen vitaminas, minerales, aminoácidos y compuestos de origen vegetal como aceites esenciales y extractos de hierbas, garantizan que las dietas cubran las necesidades nutricionales de los peces y mejoran el rendimiento y el índice de conversión alimenticia. Además, los promotores del crecimiento y los aditivos funcionales aumentan la resistencia a patógenos y reducen el estrés fisiológico.
Las enzimas digestivas (proteasas, lipasas y amilasa) facilitan la descomposición de proteínas, lípidos e hidratos de carbono, mejorando la absorción de nutrientes y disminuyendo el desperdicio de pienso. Las microalgas, por su parte, aportan ácidos grasos esenciales, proteínas y compuestos bioactivos, ofreciendo una alternativa prometedora a los ingredientes tradicionales.
El uso de probióticos, prebióticos y fitobióticos fortalece la microbiota intestinal, lo que se traduce en una mayor supervivencia, mejor aprovechamiento de los nutrientes y una respuesta inmunitaria más eficaz. Estos efectos positivos se han observado en diversas especies de peces de cultivo.
En conjunto, el desarrollo de alimentos funcionales y sostenibles constituye una pieza clave para el futuro de la acuicultura, no solo en Brasil sino en cualquier región con crecimiento rápido, al permitir mejorar la eficiencia productiva y reducir el impacto ambiental.
Información elaborada a partir de Papel de la nutrición y la alimentación de peces: avances recientes y perspectivas para la piscicultura brasileña, publicado originalmente por Panorama Acuícola.



