Según el último informe de la FAO, el 40% de la producción acuícola mundial se comercializa fuera de sus países de origen, lo que representa el 9,1% de los agroalimentos globales y el 1% del comercio mundial de mercancías. Este crecimiento está liderado por la expansión de la acuicultura de salmón, camarón y tilapia.
Entre los años 70 y 90 solo el 25% de los productos acuícolas se exportaba; a partir de los 2000 el comercio se reactivó, convirtiéndose en el commodity más intercambiado. China y Vietnam emergieron como principales exportadores, mientras que Europa y Estados Unidos se consolidaron como los mayores importadores.
Durante la última década (2010-2023) las cadenas de suministro se han vuelto más interconectadas y robustas, situando a Asia como el nodo central de consumo y procesamiento-exportación. Se prevé que, a partir de 2030, China sea el mayor mercado de seafood, superando a Estados Unidos y a los países europeos.
El auge del comercio también está condicionado por barreras arancelarias y sanitarias. Brasil y China han impuesto restricciones a la importación de tilapia y camarón para proteger su producción local, lo que genera tensiones con exportadores de Asia y América Latina. En EE. UU. los aranceles sobre camarón, tilapia y salmón han elevado los costos de importación, obligando a los proveedores a diversificar sus destinos.
Los analistas advierten que la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas, la guerra en Irán, el bloqueo del comercio ruso, el cambio climático y la sobrepesca son factores de riesgo que podrían afectar la estabilidad del sector.
Información elaborada a partir de La evolución y futuro del comercio del seafood global, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




