El programa de vigilancia en alta mar de la costa atlántica de Canadá ha ido decayendo, de modo que muchas pesquerías carecen de seguimiento o sólo cuentan con una supervisión insuficiente. Además, los objetivos de vigilancia a nivel nacional son demasiado bajos para cumplir con los estándares internacionales.
Esta falta de control favorece la pesca ilegal no detectada, genera datos incompletos para la gestión pesquera y pone en riesgo los medios de vida costeros y la viabilidad del sector. El informe, basado en investigación y entrevistas con actores del sector, propone un modelo híbrido que combine observadores humanos a bordo (ASOs) con herramientas de monitorización electrónica (EM).
En el modelo propuesto, los ASOs se emplearían de forma estratégica para tareas prácticas, mientras que la EM garantizaría una cobertura básica de la flota mediante seguimiento de buques y vídeo. Según Holly Isnor, responsable del programa pesquero del Ecology Action Centre, la tecnología de EM está lista para su uso, pero requiere compromiso e inversión del Departamento de Pesca y Océanos (DFO) tras el presupuesto federal previsto para el 5 de noviembre.
El principal obstáculo para ampliar la EM es el coste. El documento plantea vías de financiación sostenible, con opciones de reparto de gastos entre la industria y el gobierno, para que el sistema de vigilancia sea asequible y coordinado.
John Couture, asesor senior de Oceans North, advierte que la falta de cumplimiento de los objetivos de vigilancia priva a Canadá de datos esenciales y de acceso a mercados internacionales que valoran altos estándares de control. Instan al DFO a implementar el modelo híbrido para reforzar la capacidad de los ASOs, ampliar la EM y cerrar los vacíos de cobertura persistentes.
Información elaborada a partir de IMPROVED FISHERIES MONITORING IN ATLANTIC CANADA, publicado originalmente por Fish Focus.



