En jaulas de cultivo se están registrando temperaturas de hasta 17 °C, acompañadas de disminuciones de oxígeno y proliferación de medusas. Aunque los peces siguen nadando activamente y no se observan muertes inmediatas, el daño se produce en las branquias, órgano clave para la respiración, la regulación osmótica y la defensa inmunitaria.
Investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) y del instituto noruego Nofima expusieron salmones atlánticos juveniles a tres condiciones durante 26 días: control a 12 °C, una ola de calor que alcanzó 17 °C y una combinación de calor con hipoxia (70 % de saturación de oxígeno). A mitad de cada grupo se añadió un homogeneizado de tejido de medusa Aurelia aurita durante tres horas para simular el contacto con estos cnidarios.
Al final del experimento se analizó el tejido branquial mediante secuenciación del gen 16S rRNA (MinION) para describir la microbiota y mediante secuenciación de ARN total (Illumina) para determinar los cambios en la expresión génica. Los resultados revelan que el aumento de temperatura y la hipoxia modifican la composición bacteriana y activan respuestas moleculares de estrés, mientras que la exposición a medusas intensifica el daño epitelial y la inflamación.
Estos hallazgos confirman que las branquias son el mejor indicador de la salud del pez frente a estresores ambientales y que la alteración de su microbiota puede preceder a problemas de bienestar animal y pérdidas económicas en la salmonicultura.
Información elaborada a partir de El impacto invisible del aumento de temperatura del mar en las branquias del salmón, publicado originalmente por AquaHoy.




