Investigadores de Noruega y Dinamarca han comparado el uso de ozono y ácido peracético (PAA) como desinfectantes en un sistema de recirculación (RAS) piloto de salmón atlántico sometido a un desafío experimental con Yersinia ruckeri, bacteria causante de la enfermedad de la boca roja entérica.
El ozono actúa mediante oxidación, reduciendo la carga microbiana y mejorando la claridad del agua, aunque requiere equipos específicos y un control estricto de los oxidantes residuales para evitar efectos nocivos en los peces. El PAA, por su parte, se dosifica como líquido y su eficacia depende de la concentración, el tiempo de contacto y las características del agua.
En cuanto al biofiltro, la aplicación continua de PAA a 1 mg l⁻¹ durante cuatro semanas disminuyó un 36 % la actividad de oxidación del nitrito y provocó un aumento del 59 % de su acumulación en el agua. El ozono, en contraste, mejoró la claridad sin afectar de forma comparable la actividad metabólica del biofiltro.
Respecto a la infección de los peces, la prevalencia observada fue del 33,3 % en el grupo control, 13,3 % con PAA y 6,7 % con ozono, aunque las diferencias no alcanzaron significación estadística y no se reprodujo un brote agudo con mortalidad elevada.
Los autores concluyen que la elección entre ozono y PAA debe basarse no solo en su capacidad desinfectante, sino también en la dosis eficaz, el tiempo de exposición, la calidad del agua, la respuesta de los peces y la preservación de la actividad nitrificante del biofiltro, recomendando una integración de la desinfección dentro de una estrategia global de bioseguridad.
Información elaborada a partir de Ozono o ácido peracético: cómo desinfectar un RAS sin comprometer el funcionamiento del biofiltro, publicado originalmente por misPeces.




