El año 2024 se ha registrado como el más cálido desde 1850 y el segundo en superar el umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. En los fiordos noruegos la temperatura superficial supera ya el rango óptimo para el salmón, lo que, sumado a proliferaciones de algas que reducen el oxígeno disuelto, favorece la aparición del piojo de mar y genera pérdidas económicas y deterioro del bienestar animal.
Ante este panorama, la industria está trasladando la producción a aguas más profundas y frías del mar abierto. En la zona sur de la fosa noruega (Norwegian Trench South) se han medido olas significativas de hasta 14,19 m con periodos cercanos a los 15 s y corrientes de 1,60 m/s a 15 m de profundidad. En regiones tropicales y subtropicales el reto se complementa con tifones recurrentes, pero el objetivo técnico es el mismo: disponer de estructuras que resistan el embate continuo del océano.
Los investigadores Xueliang Wen y Muk Chen Ong de la University of Stavanger han identificado tres ejes críticos. El primero se centra en la resistencia estructural de la jaula, compuesta por una estructura tubular de acero y el paño de red. Las uniones soldadas sufren fatiga por millones de ciclos de oleaje, lo que exige normas de rigidez y resistencia superiores a las de las zonas costeras protegidas.
El segundo eje aborda la vulnerabilidad de la red, que está sometida a esfuerzos hidrodinámicos, depredación, desgaste operativo y bioincrustación. La colonización de la malla reduce la apertura efectiva, aumenta el arrastre y acelera la degradación polimérica. Como solución, los autores proponen integrar cabos estructurales dentro del paño para transferir la carga al marco rígido, aunque advierten que la rotura de un cabo puede desencadenar desgarros en cadena, haciendo imprescindible un programa riguroso de inspección y mantenimiento.
El tercer eje se refiere al anclaje y la redundancia de las líneas de amarre. En aguas profundas (>100 m) se emplea el fondeo por catenaria, mientras que en zonas someras se utilizan cimentaciones fijas. La seguridad depende del número de líneas: concesiones convencionales con más de diez líneas toleran la rotura de una o dos, pero las jaulas semisumergibles con seis-o-ocho líneas pierden rápidamente su margen de seguridad. Garantizar la integridad de la instalación, por tanto, requiere un diseño que combine resistencia mecánica, gestión del biofouling y estrategias de amarre redundantes. Fuente: AquaHoy.
Información elaborada a partir de Acuicultura en mar abierto: el desafío de instalar jaulas ante olas de 14 metros, publicado originalmente por AquaHoy.




