Las granjas acuícolas de la Unión Europea enfrentan barreras administrativas que limitan el acceso a biocidas y productos para el control de incrustaciones, aun cuando existen soluciones en otros Estados miembros.
En Dinamarca, por ejemplo, los productores pueden usar redes recubiertas de cobre, pero deben enviarlas al extranjero para aplicar el recubrimiento porque el producto carece de autorización nacional. El proveedor retiró la solicitud de reconocimiento mutuo ante la complejidad y el coste del procedimiento, generando gastos adicionales para el sector.
El proceso regulatorio se divide en dos fases: la aprobación de la sustancia activa a nivel europeo y, posteriormente, la autorización del producto para usos concretos. La Comisión Europea reconoce retrasos sustanciales en ambas fases y una limitada innovación, agravados por la fragmentación del mercado acuícola.
En España, el producto Aquacen Formaldehído está autorizado como medicamento veterinario para el tratamiento de la parasitosis externa por Sparicotyle chrysophrii en dorada y rodaballo, bajo prescripción veterinaria. Esta autorización es específica y no se extiende a otras formulaciones o usos del formaldehído.
El Consejo Consultivo de Acuicultura ha presentado a la Comisión Europea una serie de recomendaciones que incluyen clarificar la clasificación de los productos, simplificar los procedimientos de autorización y fomentar el reconocimiento mutuo, así como facilitar ensayos de alternativas en condiciones comerciales supervisadas.
Bruselas prevé concluir la revisión del Reglamento de Biocidas a finales de 2027, aunque aún no se ha cuantificado el impacto económico de estas dificultades para las granjas acuícolas.
Información elaborada a partir de Las barreras de autorización dificultan el acceso a biocidas en la acuicultura europea, publicado originalmente por misPeces.




