Investigadores de la Universidad Miguel Hernández y del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) han evaluado el impacto de tres dietas diferentes en la dorada (Sparus aurata). La dieta de referencia contenía harina de pescado, la segunda incorporaba proteínas animales procesadas, incluida harina avícola, y la tercera combinó harina de insectos y biomasa microbiana.
Los ejemplares se criaron desde unos 15 g entre mayo de 2022 y septiembre de 2023, en dos tanques por cada dieta, y se analizaron peces de aproximadamente 300 g y 800 g. Al terminar el experimento no se observaron diferencias significativas en la pérdida de peso durante la cocción ni en la mayoría de los parámetros instrumentales de textura.
El panel de diez catadores entrenados detectó una mayor dureza en los ejemplares de 800 g alimentados con la dieta de insectos y biomasa microbiana. Sin embargo, en la prueba con 81 consumidores habituales de pescado, las valoraciones medias de todos los atributos superaron el punto neutro, sin diferencias significativas entre dietas en apariencia y olor.
La formulación con proteínas animales procesadas obtuvo puntuaciones superiores al control en sabor graso, retrogusto y untuosidad en boca. Estas diferencias sensoriales no se tradujeron en una penalización general de las dietas alternativas.
Los autores concluyen que, antes de escalar comercialmente una nueva formulación, es necesario valorar tanto la calidad sensorial como el rendimiento productivo, confirmando la viabilidad de ingredientes más sostenibles en la alimentación de la dorada.
Información elaborada a partir de Las dietas alternativas mantienen la aceptación de la dorada en una prueba con consumidores, publicado originalmente por misPeces.




