Según el informe de misPeces, en 2024 la Unión Europea importó 199.457 toneladas de harina de pescado, una cifra inferior a las 250.139 toneladas del año anterior. A pesar de la caída en volumen, el gasto aumentó, pasando de 277,4 millones de euros en 2020 a 319,3 millones en 2024.
España concentró el 31% tanto del volumen como del valor de esas importaciones, lo que sitúa al sector español de alimentación animal en una posición vulnerable frente a la disponibilidad y precios de este insumo estratégico para la acuicultura.
El informe señala que Marruecos incrementó su cuota de suministro a la UE entre 2020 y 2024, mientras que la participación de Perú disminuyó, atribuida a la variabilidad de recursos por El Niño y a la reorientación de sus exportaciones hacia Asia.
En 2023 la UE produjo alrededor de 457.000 toneladas de harina de pescado, cubriendo el 77,1% de su consumo aparente, frente al 89,8% de 2021, lo que indica una pérdida de autosuficiencia ante el crecimiento de la demanda.
Las estadísticas aduaneras no distinguen entre harinas de pescado, crustáceos o moluscos, ni su destino final, por lo que no es posible determinar qué parte de la harina importada se destina a piensos para peces.
Información elaborada a partir de España concentra el 31% de las importaciones europeas de harina de pescado, publicado originalmente por misPeces.




