Un equipo de investigadores tailandeses ha creado una prueba inmunocromatográfica de flujo lateral (LFIA) para la detección del virus de la tilapia (TiLV), diseñada para usarse directamente en las instalaciones de cultivo.
El método emplea dos anticuerpos monoclonales que reconocen una proteína estructural del segmento 8 del virus. La muestra se extrae de tejido branquial y se aplica sobre una tira reactiva; la lectura visual se obtiene aproximadamente 15 minutos después.
En la validación, 61 muestras de tilapias de explotaciones comerciales se compararon con RT-PCR semianidada, considerada la referencia. De 48 muestras positivas y 13 negativas, la LFIA coincidió en 60 casos, detectando 47 positivos y los 13 negativos, lo que se traduce en una sensibilidad del 97,92%, una especificidad del 100% y una exactitud global del 98,36%.
Los autores no observaron reacciones cruzadas con otros patógenos y, tras ensayos de envejecimiento acelerado, estiman que las tiras pueden conservar su capacidad diagnóstica durante unos dos años a temperatura ambiente, aunque se requiere confirmación en condiciones reales.
La prueba presenta limitaciones para detectar concentraciones bajas de virus; un resultado negativo no descarta completamente la infección en casos de carga viral inferior al límite de detección. Los investigadores proponen mejorar la sensibilidad y ampliar la validación con más muestras.
Si se incorpora a los protocolos de vigilancia, esta herramienta podría ofrecer una primera respuesta diagnóstica en el lugar de producción, facilitando la identificación de lotes sospechosos y la aplicación temprana de medidas de bioseguridad, mientras los análisis moleculares seguirían utilizándose como confirmación cuando sea necesario.
Información elaborada a partir de Una prueba rápida para detectar el virus de la tilapia se aproxima al diagnóstico en granja, publicado originalmente por misPeces.




