El impulso de la producción en la acuicultura de camarón, gracias a densidades de siembra más altas y a líneas genéticas de rápido crecimiento, ha llevado a las instalaciones a suministrar mayores cantidades de alimento en periodos más cortos. Cada kilogramo de pienso aporta nutrientes que, tras su asimilación parcial por los camarones, se convierten en residuos como amonio, materia orgánica y nutrientes que favorecen el desarrollo de algas.
Esta mayor carga de nutrientes incrementa la demanda de oxígeno, no solo para el metabolismo de los camarones, sino también para las bacterias descomponedoras y las algas, especialmente durante la noche. Cuando el oxígeno disponible no cubre estas necesidades, el factor limitante pasa a ser la disponibilidad de oxígeno, afectando la alimentación y el crecimiento de los animales.
En la zona costera de Ecuador, la actual fase de El Niño muy intenso, con una probabilidad superior al 90% de mantenerse fuerte hasta finales de 2026 y 2027, agrava la situación al producir lluvias intensas, aumento de la temperatura del agua y descensos bruscos de salinidad. Estos cambios favorecen floraciones algales que, tras elevar la saturación de oxígeno durante el día, lo consumen rápidamente al anochecer, generando fluctuaciones críticas.
Los camarones también son sensibles a la sobresaturación y a la escasez de oxígeno, reduciendo su consumo de alimento en ambos casos. La combinación de lluvias, variaciones de salinidad y genéticas menos tolerantes al error puede desencadenar mortalidades masivas si no se gestiona adecuadamente.
La medición del oxígeno disuelto en miligramos por litro, aunque habitual, no refleja por completo el riesgo operativo, ya que valores idénticos pueden implicar márgenes de seguridad diferentes según la temperatura y la salinidad del agua. Por ello, es esencial monitorizar y ajustar la alimentación y la aireación en función de las condiciones específicas de cada piscina.
Información elaborada a partir de Alimentación bajo presión: oxígeno, carga de nutrientes y el nuevo margen de error, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




