El último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sitúa la producción mundial de acuicultura en un histórico 103 millones de toneladas en 2024. Asia concentra el 89 % de esa producción, mientras que Norteamérica apenas representa el 1 %.
Esta brecha se atribuye, según fuentes del sector, a procesos de autorización extensos y a una normativa extremadamente exigente. En Estados Unidos, los productores se enfrentan a aproximadamente 170.000 restricciones regulatorias, lo que convierte la obtención de licencias en un verdadero laberinto.
A pesar de estos obstáculos, existen iniciativas que buscan dinamizar el sector. El USDA ha creado la Oficina de Mariscos, Canadá lanzó su primera Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria y el Instituto Cooperativo de la NOAA para la Investigación y Mercados en Acuicultura (CIFARM) impulsa proyectos de colaboración.
Los expertos coinciden en que la cooperación entre los distintos subsectores -mariscos, peces de aleta, algas, sistemas en tierra y marinos- y entre profesionales de distintas generaciones y países será clave para superar las barreras y mejorar la competitividad de la acuicultura norteamericana.
Información elaborada a partir de From the Editor: The future is bright, publicado originalmente por Aquaculture North America.




