En sectores como el camarón, los salmónidos y la tilapia, la industria acuícola está dejando de enfocarse exclusivamente en alimentación, sanidad y gestión ambiental para considerar la mejora genética como un motor estratégico de largo plazo. La genética permite seleccionar rasgos como crecimiento, supervivencia, resistencia a enfermedades, eficiencia alimenticia y tolerancia térmica, incorporando mejoras que se acumulan generación tras generación.
Este enfoque genera valor duradero, ya que cada nueva generación supera a la anterior sin necesidad de intervenciones continuas. En América Latina, donde la acuicultura sigue expandiéndose, los productores están adoptando programas a medida que se alinean con sus condiciones operativas, objetivos de negocio y exigencias del mercado.
Empresas especializadas, como Xelect, colaboran con productores de todo el mundo para diseñar e implementar estos programas, integrando genómica, modelos bioeconómicos, índices de selección, apareamiento controlado y simulaciones de desempeño. La personalización sustituye a las soluciones genéticas estandarizadas, ofreciendo mayor precisión en la selección y control de la consanguinidad.
Los beneficios de la mejora genética se diferencian de los de las intervenciones operativas, que dependen de acciones continuas y generan mejoras variables. En cambio, la genética aporta ganancias acumulativas que se traducen en mayor rendimiento, rentabilidad y resiliencia frente a los retos sanitarios y económicos del sector.
Información elaborada a partir de La genética como motor estratégico de la acuicultura: más allá de las mejoras incrementales, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




