Investigadores de la Universidad Heriot-Watt han demostrado, mediante experimentos en laboratorio, que los mejillones azules (Mytilus edulis) en fase de embrión y larva son especialmente vulnerables a la disminución de la salinidad del agua de mar. Al reducir la salinidad a niveles inferiores a los óptimos, el desarrollo larvario se redujo casi un 29%.
El estudio, motivado por la notable caída de los lechos de mejillones que antes abundaban en las costas de Musselburgh y Cramond, también analizó la interacción de la salinidad con otros factores como la contaminación y la temperatura. Los resultados indican que la contaminación potencia los efectos negativos de la menor salinidad, incrementando el estrés sobre los organismos jóvenes.
Los autores subrayan que, aunque los ensayos se realizaron bajo condiciones controladas, es necesario llevar a cabo trabajos de campo a largo plazo para confirmar que la variación de la salinidad sea un factor determinante en la pérdida de los lechos. Sin embargo, los hallazgos podrían explicar la ausencia de mejillones juveniles que normalmente reemplazan a los adultos.
Según el Dr. Mark Hartl, la investigación forma parte de una colaboración de más de veinte años con poblaciones locales, y la estudiante de doctorado Isabella Jackson, que lideró la parte experimental, destaca la importancia de estudiar las primeras etapas de la vida de los organismos marinos, ya que son las más sensibles a los estresores ambientales.
Los investigadores advierten que los inviernos más húmedos, que aumentan el aporte de agua dulce a los estuarios, podrían seguir reduciendo la salinidad. Proponen que, aunque no sea posible eliminar todos los factores de estrés simultáneamente, mitigar la contaminación podría aliviar la presión sobre los mejillones y contribuir a la recuperación de los lechos.
Información elaborada a partir de YOUNG MUSSELS STRUGGLE AS CONDITIONS CHANGE IN FIRTH OF FORTH, publicado originalmente por Fish Focus.




