Investigadores del grupo de Inmunobiología para la Acuicultura de la Universidad de Murcia, junto al IMIDA y otros centros, han evaluado el efecto de la piscidina 1, un péptido de defensa del hospedador, administrado vía pienso a juveniles de dorada (Sparus aurata). Para proteger el péptido de la degradación digestiva, lo encapsularon en micropartículas de carragenano y pectina recubiertas con quitosano, que se incorporaron a un pienso comercial.
Se comparó un grupo control con dos dosis de piscidina 1 (0,05 % y 0,1 %). Tras 17 días de alimentación, el péptido mantuvo actividad biológica y provocó cambios en varios indicadores inmunitarios, así como en la expresión génica de intestino, piel y cerebro, con respuestas dependientes de la dosis y del tiempo de exposición.
Además de la modulación inmunitaria, la suplementación generó variaciones en la pigmentación y la textura del pescado, sin afectar de forma significativa la composición de proteína, grasa y humedad del músculo.
El ensayo, realizado con 36 juveniles sanos y sin infección experimental, se considera un paso relevante para la posible incorporación de péptidos de defensa como ingredientes funcionales en la acuicultura. Los autores señalan que quedan por resolver la producción a escala, el coste y la eficacia frente a patógenos en ensayos más prolongados.
Información elaborada a partir de ¿Pueden los propios péptidos de defensa de los peces convertirse en ingredientes funcionales para los piensos?, publicado originalmente por misPeces.




