Investigadores de la Universidad de Huelva y la Universidad de Sevilla han evaluado el efecto de dos técnicas de procesado -molino de bolas y ultrasonidos- sobre la microalga Chlorella sorokiniana, en sus formas fresca, liofilizada y encapsulada en alginato, y con cepas convencionales y enriquecidas en fitoeno.
Utilizando un modelo estandarizado de digestión gastrointestinal in vitro, determinaron la fracción de carotenoides que resultaba bioaccesible tras cada tratamiento. Los resultados indican que la ruptura mecánica de la pared celular puede multiplicar la bioaccesibilidad, alcanzando incrementos superiores al 2000% en determinadas combinaciones respecto a la biomasa sin tratar.
El efecto varió según el tipo de biomasa y el carotenoide analizado; no existe una única combinación óptima. Factores como la liofilización, la encapsulación en alginato y la presencia de una matriz alimentaria grasa también favorecieron la disponibilidad de los compuestos.
Desde el punto de vista industrial, el molino de bolas mostró rendimientos comparables o superiores a los ultrasonidos, con la ventaja de ser una tecnología mecánica sencilla y potencialmente menos costosa, lo que la hace atractiva para la incorporación de carotenoides de microalgas en alimentos funcionales, nutracéuticos o cosméticos.
Los autores advierten que los datos se basan en digestiones in vitro y no garantizan una absorción humana 26 veces mayor. Asimismo, aún falta evaluar el consumo energético, la capacidad de procesado por kilogramo de biomasa y la viabilidad económica a escala industrial.
Información elaborada a partir de Un procesado mecánico mejora la disponibilidad de carotenoides de Chlorella y abre una vía para ingredientes de mayor valor, publicado originalmente por misPeces.




