El proyecto de Aquacría Arousa en Castrelo, Cambados, pretende aumentar la producción de lenguado de 450 a 900 toneladas anuales mediante un sistema de recirculación (RAS) que reduce el consumo de agua y mejora el control del proceso productivo.
La ampliación está sujeta a un procedimiento administrativo que incluye vigilancia de caudales de vertido, análisis periódicos del agua del cultivo y controles sobre el medio receptor. A pesar de cumplir con estos requisitos, una treintena de entidades de la Ría de Arousa ha presentado alegaciones relacionadas con la captación de agua, los vertidos y los tratamientos veterinarios empleados.
Los alegantes solicitan información adicional y plantean dudas sobre el posible aumento de los vertidos tras la duplicación de la producción. La empresa destaca que cualquier impacto adicional debe medirse y verificarse mediante datos técnicos, y que la aceptación social no equivale a una autorización administrativa independiente.
Según Aquacría, la tecnología RAS permite una mayor compatibilidad entre la acuicultura y actividades tradicionales como el marisqueo, al reutilizar agua y gestionar efluentes de forma más eficiente, aunque reconoce que el control y la vigilancia siguen siendo necesarios.
El caso subraya la importancia de la licencia social basada en evidencia verificable para el crecimiento del sector acuícola europeo, evitando que la oposición basada en hipótesis limite proyectos que cumplen la normativa ambiental.
Información elaborada a partir de Acuicultura y licencia social: crecer con controles ambientales no siempre garantiza la aceptación territorial, publicado originalmente por misPeces.




