El 5 de agosto se celebra el Día Mundial del Ostión, una fecha que pone de relieve la importancia de este molusco en la gastronomía marina. México figura entre los diez mayores productores mundiales, según datos de la FAO, lo que subraya el peso creciente de la acuicultura de ostiones en el país.
El entorno donde crecen los ostiones, conocido como «merroir», condiciona de forma directa su sabor y textura. Santomar cultiva sus ejemplares en la Laguna de San Ignacio, Baja California Sur, y en Bahía Falsa, San Quintín, Baja California, aguas frías, limpias y ricas en minerales que aportan notas salinas y una textura firme y jugosa.
La empresa controla todo el proceso, desde la producción de semilla hasta la distribución, combinando la tradición ostrícola de Bretaña, Francia, con prácticas de cultivo sostenible en la costa mexicana. Este control garantiza la consistencia y la trazabilidad de cada ostión.
Los ostiones de Santomar cuentan con la certificación del Aquaculture Stewardship Council, el único productor de moluscos en Latinoamérica con este reconocimiento, lo que avala sus buenas prácticas ambientales y sociales.
El sistema de trazabilidad documenta cada fase de producción, ofreciendo al consumidor información clara sobre el origen y el recorrido del producto, y reforzando la seguridad alimentaria.
Su perfil equilibrado permite utilizarlos tanto crudos como en preparaciones como el ostión Rockefeller o la mignonette, y son elegidos por chefs de México y Estados Unidos por su frescura y calidad. Fuente: Panorama Acuícola.
Información elaborada a partir de ¿Qué hace tan especial el sabor de los ostiones de cultivo? Cinco datos para descubrirlo este Día Mundial del Ostión, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




