Reemplazar la harina de pescado por fuentes vegetales, como la soja, representa un reto para la acuicultura mundial. En condiciones de alta sustitución se ha observado una reducción del crecimiento, aparición de disbiosis intestinal, estrés oxidativo e inflamación, lo que obliga a los organismos a destinar más energía al mantenimiento de la homeostasis y deteriora el factor de conversión alimentaria.
Los nucleótidos libres, componentes esenciales del ADN y ARN, desempeñan un papel clave en tejidos de alta renovación celular, como el intestino y el sistema inmunitario. Su incorporación en la alimentación favorece la renovación celular, mantiene la integridad intestinal y optimiza el uso de la energía metabólica, permitiendo que una mayor proporción de recursos se destine al crecimiento y a la respuesta al estrés.
Estudios realizados con dietas que incluyen proteína vegetal han demostrado que la adición de nucleótidos, bajo la marca Nucleoforce®, mejora la respuesta inmunitaria del camarón blanco del Pacífico, aumenta la supervivencia frente a infecciones por Vibrio y eleva la rentabilidad productiva. Asimismo, se han reportado beneficios en salmones, lubinas, doradas y tilapias, como mejoras en el crecimiento, la eficiencia alimentaria, la actividad antioxidante y la resistencia a enfermedades.
Estas evidencias respaldan la utilización de nucleótidos como herramienta nutricional para conciliar la sustitución de harina de pescado con la salud y la productividad de los cultivos acuícolas. Fuente: Panorama Acuícola.
Información elaborada a partir de ¿Has sustituido las harinas de pescado por proteína vegetal? Conoce cómo facilitar el reemplazo sin afectar el rendimiento productivo de tu granja, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




