El consorcio NanoBioEscudo, financiado por el programa COMPETE 2030 de Portugal 2030, está trabajando en una nueva generación de aditivos para recubrimientos marinos. La iniciativa combina moléculas bioinspiradas con nanotecnología y biomateriales para ofrecer una protección más duradera a estructuras sumergidas y buques.
Las bioincrustaciones aumentan el peso y la fricción de las instalaciones, lo que eleva el consumo energético y los costes de mantenimiento. El proyecto pretende controlar la liberación de los aditivos en el tiempo, evitando la rápida liberación de biocidas típica de los recubrimientos convencionales y, con ello, minimizar los efectos sobre organismos marinos no objetivo.
Participan cuatro entidades: Smallmatek, empresa promotora que aporta conocimientos en nanotecnología y recubrimientos; la Facultad de Farmacia de la Universidad de Oporto, especializada en bioprospección y síntesis de moléculas bioinspiradas; la Universidad de Aveiro, que se encarga de la síntesis, caracterización de materiales biogénicos, microbiología y ecotoxicología; y el CIIMAR, responsable de evaluar la eficacia antiincrustante tanto en laboratorio como en condiciones reales.
Los resultados esperados incluyen una mayor duración del recubrimiento, menos intervenciones de mantenimiento, reducción del tiempo de inactividad y menores costes asociados a la sustitución de revestimientos. Además, al limitar la acumulación de organismos, la tecnología podría disminuir el peso y la fricción de las estructuras, contribuyendo a una menor demanda energética.
Información elaborada a partir de NanoBioEscudo: Nanotecnología para combatir la bioincrustación marina, publicado originalmente por IPacuicultura.




