La producción acuícola mundial supera los 100 millones de toneladas métricas en 2026, con el cultivo de camarón entre los principales sectores. Sin embargo, en muchos países el método tradicional sigue basado en estanques de tierra sin aireación, alimentados a mano y repoblados con semillas silvestres.
La incorporación de aireación, alimentadores automáticos, piensos especializados y la selección genética de líneas tolerantes al estrés y a los patógenos está transformando la camaronicultura. Estos cambios permiten un mayor control operativo, reducen los costes generales y aumentan la consistencia del producto, mejorando el retorno de la inversión.
Además, la estabilización del microbioma mediante cepas no patógenas de Vibrio se considera esencial para competir con cepas virulentas y mantener el equilibrio ecológico del estanque, ya que erradicar completamente el género es inviable.
Estos avances, aunque todavía no se han adoptado universalmente, se perciben como inevitables para garantizar una producción sostenible que reduzca la presión sobre las pesquerías silvestres y responda a la creciente demanda de los consumidores internacionales.
Información elaborada a partir de Evolución de los paradigmas de la acuicultura: Claves para la sostenibilidad, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




