Los escapes masivos de peces desde instalaciones de acuicultura marina generan problemas más allá del impacto ambiental y económico, ya que los ejemplares escapados pueden ser recapturados y comercializados en lonja como si fueran capturas salvajes.
Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad de Alicante, en un estudio publicado en Marine Policy, alertan de que esta práctica distorsiona los mercados pesqueros y vulnera la confianza del consumidor, al presentar pescado cultivado como producto de pesca extractiva.
El trabajo propone tratar los escapes como una cuestión de trazabilidad y gobernanza costera, sugiriendo la creación de un sistema de verificación y comunicación que involucre a empresas acuícolas, administraciones y organizaciones pesqueras para registrar número estimado de escapados, anomalías en los desembarcos y estado sanitario.
Asimismo, se plantea la identificación clara de los peces escapados al entrar en la lonja, evitando su mezcla con capturas salvajes y reduciendo asimetrías de información. El refuerzo del control público, mediante la formación específica de inspectores pesqueros, complementaría el etiquetado y garantizaría la trazabilidad.
Los resultados de encuestas a actores sectoriales y consumidores muestran amplio respaldo a estas medidas: la venta de pescado escapado como salvaje obtuvo una valoración media de 6,01 sobre 7, mientras que la necesidad de un etiquetado más detallado alcanzó 5,80 y la creación de un sistema de información sobre escapes 5,73.
Información elaborada a partir de La transparencia en los escapes de peces, clave para evitar que acaben vendidos como salvajes, publicado originalmente por misPeces.




