Los informes anuales de seguimiento, control y vigilancia publicados por la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC) revelan que, de los 3.143 buques inscritos en el Registro de Buques Pesqueros, alrededor del 56% cuenta con autorización para transbordar en alta mar, lo que equivale a unas 1.760 unidades. Sin embargo, en 2025 sólo el 28% de esos buques, unos 495, recurrieron a la práctica.
Durante ese año se declararon 888 operaciones de transbordo, cifra inferior al máximo de 1.469 registrado en 2019. La mayoría de los trasbordos se realizaron con palangre; el sector cerquero está sujeto a una prohibición más estricta bajo el régimen de la WCPFC.
De los 495 buques que participaron, 463 entregaron pescado y únicamente 32 actuaron como receptores de las capturas. Este nivel de concentración, según el experto internacional Francisco Blaha, facilita la vigilancia independiente, pues controlar a 32 cargueros mediante observadores, cámaras y sistemas electrónicos sería técnicamente viable.
Blaha critica la discrepancia entre la normativa, que permite el transbordo sólo cuando resulta impracticable operar sin él, y la práctica, donde muchos buques disponen de autorización preventiva sin usarla. Propone que la monitorización independiente sea condición para que los buques receptores participen en los trasbordos, financiada por los propios operadores.
Los datos del Programa Regional de Observadores también evidencian diferencias entre modalidades pesqueras, con 669 mareas realizadas en 2025, aunque el texto original no detalla su distribución.
Información elaborada a partir de Solo 32 buques concentran el transbordo de atún en alta mar en el Pacífico y reabren el debate sobre su control, publicado originalmente por Europa Azul.




