El Pacific Seaweed Summit, celebrado del 6 al 8 de mayo en Campbell River, Columbia Británica, reunió a más de 150 asistentes de comunidades indígenas, empresas, ONG, gobiernos y centros académicos para analizar el futuro del sector de algas marinas en Norteamérica.
Los debates subrayaron la necesidad de crear una cadena de valor cohesionada, integrando tanto los servicios medioambientales como los aspectos sociales. En la exposición se mostró un mapa visual que refleja cómo estos factores pueden incorporarse al proceso productivo.
Se planteó la idea de posicionar a las algas como un sustituto del soja, incorporándolas en alimentos, textiles, cosméticos y otros productos, aunque aún no se ha materializado a gran escala. Alternativamente, se destacó el potencial de los biomateriales y biostimulantes derivados de algas, sectores en los que ya operan varias compañías de la región.
Empresas de la zona de Lower Mainland y Vancouver Island, como PhyCo Technologies, SeaCork Studios, Cascadia Seaweed y SeaFoam, presentaron sus proyectos, que van desde bioplásticos compostables hasta biostimulantes para mejorar la resistencia de cultivos a la sequía. Aunque muchos se encuentran en fases tempranas, varios han conseguido financiación y premios que avalan su viabilidad.
El encuentro, coorganizado por North Island College, la Nación Wei Wai Kum, Heiltsuk Climate Action y la Pacific Seaweed Association, concluyó que, pese a los desafíos, existen vías prometedoras para que la industria de algas marinas alcance una producción a gran escala y encuentre mercados sostenibles en diversos sectores.
Información elaborada a partir de Viewpoint: Seaweed still has room to grow, publicado originalmente por Aquaculture North America.




