Las autoridades peruanas declararon concluida la primera temporada de captura de anchoveta de 2026 en la zona norte-centro, con un desembarque de 471.111 toneladas, equivalente al 24,61 % de la cuota asignada. La decisión se basó en la alta presencia de juveniles, el avance reproductivo y la baja condición corporal, priorizando el reclutamiento sobre la captura.
Este descenso afecta directamente a la acuicultura, ya que la anchoveta es una de las principales fuentes mundiales de harina y aceite de pescado. La harina puede sustituirse parcialmente por concentrados vegetales, proteínas animales transformadas, insectos o biomasa microbiana, siempre que se mantengan la digestibilidad, el perfil de aminoácidos y la palatabilidad. El aceite, fuente de EPA y DHA, no tiene equivalentes vegetales que reproduzcan sus propiedades, lo que implica mayores costes y reformulaciones, sobre todo en especies marinas, reproductores y etapas tempranas.
El sector está adoptando tres líneas de acción. En primer lugar, asignar de forma selectiva los ingredientes marinos a las fases de mayor valor (larvas, reproductores y etapas exigentes) y reducir su inclusión en otras etapas, complementando con dietas de acabado que recuperen EPA y DHA antes de la cosecha.
En segundo lugar, combinar distintas fuentes de proteína y grasa -vegetales, coproductos pesqueros, proteínas animales, insectos y microorganismos- y apostar por aceites de microalgas como alternativa directa de omega-3, siempre que aumente la capacidad industrial y disminuya su coste.
Por último, mejorar el aprovechamiento de subproductos pesqueros (recortes y vísceras) y optimizar la conversión alimenticia mediante mejoras genéticas, manejo y alimentación de precisión, convirtiendo la eficiencia en una garantía de suministro.
Información elaborada a partir de Menos anchoveta en Perú: qué opciones tiene ahora la acuicultura, publicado originalmente por misPeces.




