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La producción de lenguado en Corea del Sur se mantiene en 40.000 toneladas en 2024

En Corea del Sur la captura de lenguado japonés (Paralichthys olivaceus) cayó a cerca de 40.000 t en 2024, aunque su valor alcanzó los 498 millones de dólares, según datos de The Fish Site.

15 Oct 2025JordiCarreras

El lenguado japonés, Paralichthys olivaceus, empezó a cultivarse artificialmente en Japón en 1966 y en Corea del Sur en 1984, cuando el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (NFRDI) realizó el primer desove. Dos años después una empresa coreana inició la producción estacional de alevinos y, en 1989, se empezaron a generar semillas durante todo el año, lo que impulsó una rápida expansión del sector. En 2009 la producción superó las 54.000 toneladas y el país aportaba más del 70 % de la producción mundial.

Sin embargo, el crecimiento esperado no se ha materializado en la última década. Entre 2020 y 2024 la producción se mantuvo prácticamente estable, con un pico de 46.000 toneladas en 2022 y una caída a alrededor de 40.000 toneladas en 2024. A pesar de la reducción de volúmenes, el valor de la cosecha aumentó de 390 a 498 millones de dólares en el mismo periodo.

Los criaderos utilizan reproductores de 3 a 5 años que liberan huevos flotantes. La eclosión es alta bajo baja iluminación y los alevinos se alimentan de algas, rotíferos y artemia antes del destete. La supervivencia hasta la fase juvenil ronda el 80 % y se mantiene una temperatura de 17 °C para favorecer la proporción de hembras; temperaturas superiores a 20 °C generan mayor número de machos. El control del fotoperiodo se emplea tanto para inducir el desove en cautividad como para retrasar la maduración en los tanques de engorde.

En la alimentación, los piensos extruidos representan solo el 10 % del consumo total, aunque su uso crece por la búsqueda de mayor eficiencia y mejor calidad del agua. El rango óptimo de temperatura para el engorde está entre 15 y 20 °C; temperaturas más bajas ralentizan el crecimiento y las más altas aumentan la incidencia de enfermedades.

La mayor parte de la producción se lleva a cabo en sistemas de flujo continuo en tierra, con uso de pozos de agua de mar. Estas instalaciones, que pueden alcanzar densidades superiores a 20 kg/m², generan efluentes ricos en materia orgánica y consumen gran cantidad de energía, lo que ha suscitado críticas medioambientales. Además, la mortalidad ha aumentado: en 2020 más de la mitad de las granjas reportaron tasas superiores al 20 % y, en 2022, tres de cada cuatro productores superaron ese umbral, posiblemente por la homogeneidad genética de los stocks, que se ha centrado en el crecimiento más que en la resistencia.

A pesar de los retos, el sector sigue siendo rentable. Entre el 70 y el 80 % de las granjas establecidas reportan beneficios de al menos 145.000 dólares, impulsados por la fuerte demanda interna y exportaciones regionales, aunque la mayoría de los envíos se dirige al mercado doméstico. Universidades y organismos gubernamentales están trabajando en soluciones para mejorar la supervivencia y reducir el impacto ambiental. Fuente: The Fish Site.

Información elaborada a partir de Will the flounder industry's output stay flat?, publicado originalmente por The Fish Site.

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