En la cadena de valor de la harina de pescado en México, el primer punto de control es la captura: la especie, zona de pesca, temporada, estado fisiológico, frescura, temperatura y tiempo transcurrido antes del procesamiento determinan la calidad de la materia prima.
Una vez en la instalación, la recepción actúa como filtro principal. Es fundamental documentar procedencia, temperatura, frescura y segregar los lotes para mantener la uniformidad y la estabilidad nutricional del producto final.
El proceso de cocción, prensado, concentración y secado reduce la humedad e inocula la harina, pero el control preciso de tiempo y temperatura es esencial, ya que el calor excesivo puede disminuir la disponibilidad de aminoácidos esenciales y la calidad proteica.
La evaluación de la harina no se limita al porcentaje de proteína cruda; debe combinar análisis bromatológico con indicadores de frescura, digestibilidad, estabilidad oxidativa, contenido de cenizas, grasa y posibles contaminantes.
La microscopía óptica descriptiva complementa el diagnóstico, permitiendo detectar estructuras, materiales extraños o mezclas que ayuden a confirmar la identidad y pureza del producto.
Información elaborada a partir de Harinas de pescado en México: responsabilidad compartida desde la captura hasta la biodisponibilidad nutricional, publicado originalmente por Panorama Acuícola.




