Según un artículo de misPeces, la innovación en alimentación acuícola no debe centrarse únicamente en sustituir ingredientes, sino en desarrollar simultáneamente piensos y peces que respondan de forma eficiente a esos cambios.
Durante generaciones se ha adaptado la genética de los peces a dietas estables, pero la inminente transformación de los recursos alimentarios plantea la necesidad de crear líneas con mayor flexibilidad alimentaria. Estudios preliminares indican que la genética y la historia nutricional influyen en la capacidad de adaptación, aunque se requiere más evidencia sobre los mecanismos epigenéticos.
Para garantizar la sostenibilidad, una formulación debe combinar digestibilidad, buen índice de conversión, salud, bienestar y coste competitivo, además de una trazabilidad responsable de sus ingredientes y procesos. La selección de animales debe evaluarse no solo por crecimiento, sino también por supervivencia, salud y calidad del producto bajo distintas dietas.
El artículo subraya la importancia de la colaboración entre fabricantes de piensos, empresas de genética, criaderos y productores. Compartir objetivos, registrar la alimentación de los reproductores y monitorizar respuestas a lo largo del ciclo productivo permitiría validar hipótesis y orientar la domesticación hacia una mayor adaptabilidad.
Estos ensayos, que requieren recursos y equipos multidisciplinares, suelen estar al alcance de grandes fabricantes, pero su desarrollo mediante alianzas con criaderos y compañías genéticas puede acelerar la diversificación de la alimentación acuícola, reforzando la resiliencia de la producción sin comprometer la salud de los peces ni la viabilidad económica.
Información elaborada a partir de ¿Estamos criando los peces que necesitarán los piensos del futuro?, publicado originalmente por misPeces.




