Investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), junto a la Universidade de Vigo y Pescanova Biomarine Center, han demostrado que la tendencia del rodaballo a presentar anomalías de pigmentación tiene un componente genético significativo, lo que abre la posibilidad de abordarlo mediante selección genética.
El estudio, publicado en Aquaculture, confirma que factores ambientales como la alimentación larvaria, la iluminación o el sustrato siguen influyendo, pero identifica regiones genómicas, principalmente en los cromosomas 5 y 15, asociadas a la pigmentación, diferenciación de melanocitos y desarrollo neural.
Se detectaron genes candidatos como slc24a5, bloc1s6 y tjp1a en el cromosoma 5, y otros relacionados con visión y citoesqueleto en el cromosoma 15. Con estos marcadores se plantea la aplicación de selección asistida por marcadores o selección genómica para elegir reproductores con menor predisposición a transmitir el rasgo.
En condiciones intensivas de criadero, la malpigmentación puede afectar al 60-70 % de los juveniles, reduciendo la uniformidad y el valor comercial del producto. La investigación analizó 775 juveniles de cinco meses procedentes de diez familias, pasando de 4.085 a 1.680.730 SNP tras la imputación, con una precisión del 0,91.
La heredabilidad del carácter se estimó entre 0,48 y 0,75 según el modelo utilizado, y la mayor densidad genómica permitió identificar 295 SNP agrupados en 25 regiones, que incluyen 361 genes potencialmente implicados en la pigmentación.
Aunque los resultados ofrecen un marco genómico para futuros programas de mejora, aún se necesita validar la capacidad predictiva de los marcadores en otras poblaciones y determinar su impacto productivo y económico en la acuicultura comercial.
Información elaborada a partir de La selección genética abre una nueva vía para reducir problemas de pigmentación del rodaballo, publicado originalmente por misPeces.




